Leo hoy en el diario Metro de Barcelona que Siemens en colaboración con una empresa gallega ha desarrollado el primer robot planchador de camisas y similares.

Es algo distinto a lo que imaginaríamos por el nombre. Parece un maniquí al que se le coloca la prenda (camisa, blusa, americana…) y utilizando aire caliente la deja bien lisita y sin ninguna arruga, ni siquiera en los puños o el cuello (o eso dicen).

Si ya estamos pensando en que un inventillo así nos ahorraría bastante tiempo, hay que tener en cuenta que estará a la venta a partir de junio y su precio será superior a los 1300 euros. Sinceramente, lo veo muy caro para lo poco que hace. Si al menos planchara de todo… ¿no?

Actualmente Google está disponible en casi 100 idiomas diferentes, entre los que se cuentan, por supuesto, castellano, català, galego y euskera.

También llama nuestra atención los idiomas raros y/o minoritarios a los que se ha traducido el popular buscador, como el gaélico irlandés, el guaraní o el zulú. Incluso hay versiones en los lenguajes artificiales interlingua y esperanto.

Pero lo realmente curioso es que, haciendo gala de un gran sentido del humor, los responsables del buscador ofrecen versiones en dialectos que podríamos llamar ficticios o artísticos.

Por ejemplo, si somos naturales de Klingon o unos trekkies consumados, no podemos dejar de echar un vistazo a Google en klingoniano, o como se diga.

Son notables además, las versiones en Bork, bork, bork!, lenguaje que habla el cocinero sueco de los Muppets, en Elmer Fudd, el gruñon de los Looney Tunes, en jerga hacker y en Pig Latin, un juego infantil de palabras habitual en los paises de habla inglesa, que consiste en mover la primera letra de cada palabra al final de ésta y agregar la terminación “ay”.

Incluso si pensamos que falta algún idioma podemos colaborar en el programa Google in Your Language, en el que podemos participar como traductores de los idiomas mas raros que se nos puedan ocurrir. De momento ya están en marcha, entre otras, traducciones al quechua de los incas y al sánscrito.

Hace tiempo que estoy mirando equipos de Home Cinema para el salón pero no me acabo de decidir. Lo más engorroso de estos aparatos suele ser el cableado, que debe atravesar la sala de un lado a otro para conectar los altavoces de la pantalla trasera.

Por este motivo, van haciendo su aparición en el mercado algunos equipos wireless o ‘sin cables’ (la pantalla posterior solamente), que solucionan relativamente este inconveniente.

No obstante, tienen deficiencias evidentes relativas a la calidad del sonido y a la producción de interferencias debido a que las ondas de radio que emiten son de baja frecuencia (igual que los móviles, las radios, los teléfonos inalámbricos…). Este es el caso de modelos como el Philips LX3750W y el Pioneer DCS-515.

A finales del año pasado, LG lanza discretamente al mercado el sistema de Home Cinema inalámbrico DA-SW6100, con una notable peculiaridad que le da ventaja frente al resto de competidores: utiliza tecnología BlueTooth, o sea, emite en alta frecuencia (2,4 GHz). De esta manera el sonido es más nítido y se evitan las molestas interferencias.

Por supuesto, esto repercute ligeramente en el precio. El PVP recomendado es de 999 €, aunque en El Corte Inglés lo encontramos por 899 € y en Electrónica24.Com por 859 €.

Lo curioso es lo difícil de encontrar que es este aparato. En ninguna tienda/cadena de electrónica lo he podido ver en exposición para probar si realmente su sonido es de calidad o se nota mucho el hecho de que sea wireless. Aparece en solamente un par de catálogos de tiendas on-line, que suelen ofrecer mejores precios. Así que de momento toca esperar a ver si funciona bien y se distribuye en más lugares. También hay que comprobar si la tecnología BlueTooth cala en los sistemas de Cine en Casa y pronto más fabricantes presentan modelos de este tipo.

Telendro es una palabra que no existe. Se puede comprobar en el Google que no hay ninguna referencia a este término. Y ya se sabe que, si no está en el Google, no existe ,)

Pues bien, desde google.dirson.com, se organiza un divertido Google al buscar la palabra telendro. Se nota que se está telendreando por todas partes. Algunos hasta han comprado el dominio telendro.org y telendro.com.

El amigo Ronin Rojo nos cuenta que, recientemente, al crear unas clases en CSS descubrió una pequeña incompatibilidad con el navegador Netscape.

Y es que algunas de sus clases tenían nombres que empezaban con caracteres numéricos, lo que hacía que el mencionado navegador no las detectara. En el Explorer se lo tragaba sin problemas. Tras intensa actividad cerebral descubrió el problema y tuvo que cambiar el nombre a las clases afectadas.

Lo recomendable es nunca dar nombres que empiecen con números a clases, funciones, variables, archivos, etc y evitar el uso de caracteres especiales. Si bien es probable que tal práctica no influya en ciertos lenguajes, en otros puede dar problemas de malfuncionamiento que nos harán perder mucho tiempo, pues en la mayoría de los casos es difícil detectar el error.